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Somos Nuestra Memoria ¿QUÉ TIPO DE TERAPIA PSICOLÓGICA ES ADECUADA PARA TI?

Tipo de terapia psicológica

Por Boris González Ceja

Existen diversos caminos para entenderte y empezar a sanar.

Hay momentos en la vida en los que algo dentro de ti simplemente ya no se siente bien. A veces es ansiedad que aparece sin aviso, tristeza que no se va, pensamientos que no puedes detener o una sensación constante de estar en alerta. Otras veces es más difícil de explicar: una incomodidad silenciosa que cambia la forma en que te relacionas contigo misma y con el mundo.

Muchas mujeres llegan a terapia sintiendo justo eso: que algo se rompió, se desordenó o se volvió demasiado pesado para cargarlo solas.

En consulta, esas experiencias toman diferentes formas.

José, por ejemplo, un hombre de 69 años, vive atormentado por voces que escucha todos los días. Para él son reales: una gata montés que lo insulta, lo presiona, lo invade. Intenta explicarlo desde lo físico o lo externo —un baño frío, una enfermedad, incluso algo “sobrenatural”—, pero en el fondo hay un dolor emocional profundo que nunca pudo nombrar ni procesar, y que terminó expresándose de esa manera.

Lupita, una mujer de 45 años, vive otra realidad. Cuando camina por la calle siente que la insultan, que la observan, que la juzgan. Escucha voces que la agreden, y eso la ha llevado a evitar espacios públicos. Para defenderse, responde hablando sola o gritando, tratando de silenciar ese ruido interno que no le da tregua.

Ambos casos pueden parecer extremos, pero nos recuerdan algo importante: la mente siempre intenta decir algo, incluso cuando lo hace de formas que asustan o confunden. Y, sobre todo, nos enseñan que el sufrimiento psicológico no es debilidad, es una señal de que algo necesita ser atendido.

Ahí es donde entra la terapia.

Pero surge una pregunta muy común: ¿qué tipo de terapia es mejor para mí?

La respuesta no es única, pero conocer algunas opciones puede orientarte.

La terapia cognitivo-conductual es una de las utilizadas. Funciona bien cuando hay ansiedad, depresión o pensamientos negativos repetitivos. Te ayuda a identificar patrones y transformarlos, dándote herramientas prácticas para el día a día.

El psicoanálisis profundiza más en tu historia. Busca entender de dónde vienen tus emociones, tus relaciones y tus conflictos. Es un proceso más introspectivo, ideal si sientes que repites patrones o cargas con experiencias del pasado.

La terapia humanista, por otro lado, se enfoca en ti como persona. En cómo te sientes, en tu autoestima, en tu capacidad de crecer y reconectar contigo misma. Es cálida, cercana y centrada en la aceptación.

También existen enfoques como la neuropsicología, que se utiliza cuando hay dificultades en la memoria, la atención o funciones cognitivas específicas.

Sin embargo, más allá del tipo de terapia, hay algo aún más importante: cómo te sientes en ese espacio.

La terapia adecuada no es solo la que “suena mejor en teoría”, sino aquella en la que puedes hablar sin miedo, donde te sientes escuchada, respetada y comprendida. Donde poco a poco puedes decir lo que nunca habías podido decir.

Porque al final, la terapia no se trata de encajar en una técnica, sino de construir un proceso que tenga sentido para ti.

Tal vez hoy no tienes todas las respuestas. Tal vez solo sabes que algo no está bien, y eso ya es suficiente.

Buscar ayuda no te hace débil. Te hace valiente. Significa que decidiste no ignorarte más.

Y aunque el camino pueda ser incómodo al inicio, también puede convertirse en un espacio de descubrimiento, de alivio y de transformación.

Porque entenderte es el primer paso para cuidarte.

Y cuidarte es, siempre, una forma profunda de empezar a sanar.

Causas y azares…

Hasta la próxima, que todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.

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