- La falta de una titular debilitó la capacidad de interlocución de la Secretaría con otros poderes, congeló presupuestos clave y dejó en el limbo decisiones estratégicas que requerían firmeza y no timidez administrativa.
Por: Annia García, titular de la Secretaría de la Mujer del PAN Jalisco
La designación de la nueva titular de la
Sin embargo, más allá de los discursos oficiales que celebran el nombramiento como un «logro histórico» o un «paso firme hacia la igualdad», la realidad nos obliga a mirar el fondo del asunto.
Ese preocupante periodo de orfandad institucional no es un simple retraso administrativo; es el reflejo exacto del lugar que ocupan las mujeres en la agenda de la actual administración.
Dejar una secretaría de este calibre sin una cabeza al mando durante tanto tiempo es, por decir lo menos, una grave omisión.
El mensaje que se envió desde el poder fue claro y contundente: las políticas públicas para las mujeres pueden esperar; la burocracia y los tiempos políticos importan más que la urgencia de nuestras vidas.
En un país donde la violencia de género no da tregua, donde las brechas salariales siguen vigentes y donde las madres buscadoras exigen respuestas diarias, la ausencia de liderazgo formal en la máxima institución encargada de velar por nosotras es una forma de violencia institucional.
Durante estos meses de parálisis, las problemáticas no se detuvieron. Las llamadas de auxilio por violencia intrafamiliar no se pausaron, los feminicidios no se tomaron un descanso y las necesidades de millones de mexicanas no entraron en una prórroga.
Al contrario, la falta de una titular debilitó la capacidad de interlocución de la Secretaría con otros poderes, congeló presupuestos clave y dejó en el limbo decisiones estratégicas que requerían firmeza y no timidez administrativa.
Es por ello que desde Acción Nacional lo hemos señalado una y otra vez: la igualdad de género y la seguridad de las mujeres no se defienden con retórica, se defienden con presupuesto, con instituciones fuertes y con liderazgos activos. Llenar la silla vacía a marchas forzadas no borra el tiempo perdido ni el desdén mostrado.
Es importante señalar que llega con una deuda enorme que pagar, arrastrando el costo de la inacción de su propio gobierno. Por lo que estaremos observando, exigiendo y evaluando cada una de sus acciones. Ya se perdió demasiado tiempo; México y sus mujeres no aguantan un minuto más de simulación.

