Por Gabriela Godínez García
En la actualidad, la iluminación ha dejado de ser un simple interruptor en la pared para convertirse en un factor determinante tanto para la salud pública como para la sostenibilidad del planeta. En entrevista con Sergio, líder de la Academia de Iluminación de Grupo Construlita, se abordó la urgente necesidad de educar a los usuarios y empresas sobre el impacto de la luz en el cuerpo humano y la responsabilidad de gestionar correctamente los residuos tecnológicos.
Uno de los puntos más críticos revelados en la charla es cómo el desconocimiento sobre el diseño de iluminación puede derivar en problemas de salud física y mental. Según Sergio, una mala planificación en oficinas o áreas de producción no solo afecta la visibilidad, sino que puede provocar dolores musculares, migrañas y lesiones por fatiga visual.
«Estamos acostumbrados a la típica lámpara al centro, pero la iluminación impacta directamente en nuestro sistema circadiano», explicó el especialista. El uso inadecuado de la luz azul antes de dormir o la exposición a parpadeos imperceptibles en luminarias de mala calidad pueden alterar los ciclos de sueño e incluso, en casos extremos y específicos, detonar crisis en personas con sensibilidad neurológica. La misión de la educación en este sector es que el cliente entienda que iluminar correctamente es, en esencia, una inversión en salud.
El otro pilar de la conversación fue la economía circular. Construlita ha logrado avances significativos en su planta de Querétaro, reduciendo el consumo de agua en más de un 50% y estableciendo políticas de reutilización de materiales. Sin embargo, el gran reto reside en el usuario final y en la disposición de los componentes antiguos.
Sergio advirtió sobre el peligro de las lámparas fluorescentes, las cuales contienen gases y metales como el magnesio que pueden contaminar cientos de litros de agua si se desechan de manera incorrecta. Aunque la tecnología LED es mucho más eficiente y flexible, el especialista enfatizó que la transición debe ser responsable: «No se trata de tirar por tirar, sino de disponer de los materiales de manera correcta para no generar más basura».
A pesar de que México tiene una historia rica en el uso de la luz natural —con referentes como el arquitecto Luis Barragán—, la tecnificación acelerada ha provocado una pérdida de sensibilidad. La Academia de Iluminación ha capacitado a más de 10 mil personas en los últimos dos años, buscando que arquitectos, desarrolladores y ciudadanos comunes comprendan que «iluminar es más que solo prender un foco».
En regiones como Jalisco, el interés por estas capacitaciones representa una parte fundamental de la demanda nacional, lo que demuestra una apertura creciente hacia una nueva cultura de la luz.
Claves para el futuro:
* Actualización consciente: Cambiar a tecnología LED conforme las luminarias antiguas fallen, asegurando su reciclaje.
* Diseño profesional: Acudir a centros especializados para cumplir con normas nacionales (NOM) que garanticen entornos saludables.
* Gestión de residuos: Buscar partners especializados en desechos electrónicos para evitar la contaminación por metales pesados.
Por último hizo un llamado a la acción: la luz del futuro no solo debe ser ahorradora, sino que debe estar diseñada para respetar los ritmos biológicos del ser humano y el entorno natural que lo rodea.

