Por Gabriela Godínez García
Sor Juana Inés de la Cruz fue una mujer que rompió esquemas y sigue siendo un referente literario absoluto. Así lo afirmó el escritor Pedro J. Fernández «Yo, Sor Juana: Mujer Volcán», en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
El autor destacó su fascinación por el género biográfico, el cual le permite descubrir la humanidad detrás de los próceres. Su enfoque busca explorar la infancia, el entorno personal y los matices que existen antes y después de que un personaje histórico alcance la fama.
La humanidad de un genio
En el caso particular de la «Décima Musa», Fernández señaló que su mayor interés fue desentrañar sus procesos creativos. El autor mencionó que descubrir versos donde ella dudaba de su propio talento o enfrentaba bloqueos creativos la vuelve un personaje mucho más cercano.
«A veces la creemos un genio absoluto y pensamos que se sentaba y escribía con total facilidad; verla explorar temas y experimentar con géneros fue fascinante», explicó el autor.
Una explosión de conocimiento
El título de la obra, Yo, Sor Juana, Mujer Volcán, no es gratuito. Fernández vincula la geografía de su nacimiento —en las faldas del Popocatépetl— con su «erupción» intelectual. Según el escritor, Juana Inés se nutría de todo conocimiento a su alcance: desde la mitología y la teología hasta la ciencia y la música.
En los versos de la monja jerónima se perciben influencias de autores que admiraba, como Góngora, entrelazados con un estilo propio y audaz.
Para Pedro J. Fernández, este libro representó un reto personal: «Es la primera vez que escribo sobre alguien que comparte mi profesión. Me enseñó la importancia de seguir explorando, de ser creativo y, sobre todo, de que la obra sea fiel a uno mismo».
Finalmente, el autor adelantó que ya se encuentra trabajando en su próximo proyecto biográfico, el cual estará centrado en la figura de Antonio López de Santa Anna.

