Haciendo lazos de papel picado. Mientras tanto, otra parte del grupo elaboraba los lazos de papel picado que adornaban el altar desde el arco inicial hasta el arco final. El papel picado, símbolo de viento y del paso entre el mundo de los vivos y muertos.
Aserrín que da vida.
Rellenando tapetes con aserrín. Los dibujos comenzaron a cobrar vida con cada puñado de aserrín. Los colores se mezclaban y el piso se transformó en un tapiz efímero lleno de significado.
El aserrín de colores se convirtió en arte, una forma de rendir tributo desde la creatividad.
El aroma del cempasúchil anuncia la ofrenda.
Macetas de cempasúchil listas para ser bajadas de la camioneta. Antes de colocarlas en el altar, las macetas de cempasúchil esperaban el momento de ser descargadas. Su presencia llenaba el ambiente con color y un suave aroma que anunciaba el inicio de la ofrenda Las macetas de cempasúchil aguardaban su turno para ser colocadas, tiñendo el aire con el color del recuerdo.